En honor a un gran hombre.

Quizá el vínculo que me une a él no es lo suficientemente fuerte, pero...No me importa. Para mi fue suficiente con ir al hospital a acompañarle en una noche en la que se supone que todos disfrutan estando con sus respectivas familias: La Nochebuena. Fue la Nochebuena más especial de mi vida. Fui testigo de que es posible hacer vigente algo de alegría entre tanta tristeza. No pensaba que podía llegar a ser tan feliz aquel día, por hacer feliz a alguien, por preocuparme por una persona que se encontraba en un momento duro, que aquella noche, no podía disfrutar de la Nochebuena como hubiera deseado. Me llenó de esperanza ver como podíamos compartir nuestro tiempo con él, sacándole una sonrisa. Di, y recibí muchísimo más de lo que me esperaba. Ahora, después de un tiempo, ha llegado la esperada, pero no querida noticia. Se va. Después de unos meses de tanto sufrimiento, no hay final feliz. Era predecible, pero...Es difícil hacerse a la idea. Supongo que los días venideros serán unos días duros y sin color. No alcanzo a entender el por qué de este tipo de cosas, pero solo espero que si es verdad que detrás de la vida hay algo más, que él esté en el cielo, porque desde luego en nuestros corazones ya está presente. Espero que todas las buenas acciones que ha realizado en la tierra, se vean recompensadas. Y espero que su ausencia sirva para algo, que no sea en vano. Que haya algún motivo, que aunque ahora nuestra razón no logra entender, se haga visible algún día. En honor a un gran hombre.